El agua tiene la capacidad de otorgar vida a nuestros espacios exteriores, ya que ésta transmite magia, misterio, paz y reflexión lumínica. Además, si está en movimiento, su sonido aportará un nuevo atractivo al entorno. Son muchas las formas en las que podemos incorporar el elemento líquido en nuestro jardín y tendrán cabida en cualquier presupuesto si lo organizamos bien. La forma más habitual de introducirlo en el jardín es mediante la incorporación de piscinas o fuentes. Pero existen macetas cerámicos o metálicos sellados que pueden resultar una alternativa atractiva para espacios más reducidos. Nos decantamos por un formato más naturalizado recreando espacios acuáticos naturales, o más artificial con espejos de agua o fuentes y piscinas de líneas modernas; la integración es la clave fundamental. Una fuente, un estanque, una piscina o cualquier otro elemento de agua no debe hacer sombra al resto de elementos del diseño. Además, añadió que no estamos malgastando el agua, ya que los sistemas de filtrado y recirculación hacen que sólo sea necesario reponer la que se va evaporando.